
Los vestidos eran ceñidos a la cintura resaltando las formas femeninas,
sin rozar la línea del atrevimiento ni
la vulgaridad, eran mujeres con elegancia y glamur, las faldas eran por
debajo de la rodilla con vuelo y un corte muy favorecedor que invitaban al coqueteo.
Las mujeres se vestían con ropas de adulta de marcas como Balenciaga, Dior, Fath o Givenchy entre otros.

Predominaba el color, los lunares, las rayas o las flores. En los look no podían faltar todo tipo de complementos como zapatos de tacón, sombreros de ala ancha o tocados, velos, boleros, guantes hasta el codo, bolsos de mano, capas, chaquetas entalladas, lazos y pañuelos.
Uno de los iconos de esa época es la Marilyn Monroe que aún perdura como una referencia de moda, belleza y sexualidad.
MAQUILLAJE

Las cejas se llevaban muy
definidas, marcadas con sombra o lápiz en tonos tirando a oscuros.
Lo que no puede faltar en estos
looks es el eyeliner. En color negro, fino en la zona del lagrimal y grueso
hacia el exterior del ojo, con un rabillo ascendente que rasga la mirada.
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Los labios son perfilados con exageración, sobrepasando incluso la línea natural del mismo para que parezcan más gruesos. Se llevaban los rojos intensos y los tonos un poco más oscuros pero en la misma gama de color.
Las sombras de ojos son mates,
aplicaban una en tono blanco o vainilla por todo el párpado y debajo de la ceja
para iluminar y en la cuenca del ojo aplicaban una sombra marrón chocolate o
azulada.
El colorete es en tono teja, ni
muy rosa ni marrón oscuro, un tono intermedio. Lo aplicaban bajo el pómulo para
marcar más el rostro.